martes, 3 de mayo de 2016

La era del fusil

Breve prolegómeno sobre un siglo de guerras

A pesar de la derrota, su base ideológica, parece emerger en el nuevo siglo
El siglo XX, encierra acontecimientos que dieron curso a transformaciones estructurales en la vida del hombre. Su brevedad, no lo exime de trascendencia, por el contrario, condensa su relevancia en tres periodos.

La era delas catástrofes que va desde 1914 hasta el fin de la segunda guerra mundial a la cual le sigue una época dorada, de bonanza económica, caracterizada por la puja de poderes entre URSS y EE.UU, para finalmente llegar al proceso de descomposición e incertidumbre que significó la crisis económica mundial y el hundimiento del socialismo soviético.

A su vez, cada periodo encierra sucesos que constituyeron un punto de inflexión sobre el  cual se erigieron nuevos procesos históricos.

Según Habermas, tres corrientes atravesaron el siglo XX. El crecimiento demográfico que tuvo origen en el siglo XIX debido a los avances en la medicina, pero que logra carácter hegemónico a principios del XX con el advenimiento de las masas, seguidamente los cambios en el mundo del trabajo, originarios de la revolución industrial inglesa del siglo XVIII, la cual modernizó la economía y con el correr de los años, valorizó la alfabetización. Y por último, el progreso científico y técnico, cuya génesis sitúa en el siglo XVII, y asegura que desde entonces, no ha cambiado nuestro modo de alterar la naturaleza. Más bien lo que cambió fue “nuestra conciencia del riesgo y nuestra propia conciencia moral” (Jurgen Habermas, P2)

Esas corrientes son indiscutibles derivas de otro tiempo, pero existen acontecimientos relevantes que responden específicamente a problemáticas del siglo XX. Una de ellas es la relación que se dio entre el nacionalismo Alemán, la URSS y los EE.UU como un juego de fuerzas coercitivas que condicionaron, finalizado el periodo de entreguerras, los años de progreso y crisis final.

El asesinato del archiduque Francisco Fernando de Austro-Hungría, aceleró un proceso de conflicto que detonó en la primera guerra mundial. Esta, significó “el derrumbe de la civilización (occidental) del siglo XIX” (Eric Hobsbawm, P16) por ende, del sistema político mundial. Al finalizar la misma, los imperios conocidos eran cosa del pasado, así como la Rusia zarista desplazada por la revolución bolchevique. El mundo, había cobrado nueva forma sin embargo, la crisis económica e institucional se acentuó, tanto en el bando de los vencedores como de los vencidos cuya creciente insatisfacción incrementaron sentimientos nacionalistas de distintas vertientes así como también temor a la ola revolucionaria y descreimiento generalizado hacia los sistemas de gobierno imperantes.

Esta situación, potenciada por el pacto de Versalles dio origen a la  Alemania Nazi cuyo nacionalismo de derecha recalcitrante, busco evadir las imposiciones aliadas.

La segunda guerra mundial trajo consigo, además de muerte, una alianza inesperada entre el capitalismo liberal y el comunismo soviético, que solo reviste lógica, a la luz de la amenaza que representó para el  mundo, el avance del Nacionalsocialismo alemán. 

Asimismo, figuró para ambos sectores, la oportunidad de redimir sus deficitarios sistemas de gobierno bajo el sustento discursivo y fáctico que brindó salvar la democracia.

Así, la URSS logró triunfar sobre Hitler, y liberar al mundo comunista pero también al occidente capitalista liberal, de las fauces totalitarias de la Alemania Nazi en lo que fue “el gran logro del régimen instalado en aquel país por la revolución de octubre” (Eric Hobsbawm, P 17). Aunque al hacerlo, haya insuflado nueva vida a su enemigo por antonomasia. Solo restaba un envión para ocupar un sitio en el podio de las potencias hegemónicas y éste se lo dio el fascismo al responsabilizarlo de su derrota.    

Por su parte, EE.UU  sobrevivió, teniendo que afrontar, luego, la amenaza de quien lo rescató.

Aquí, comienza la edad dorada caracterizada por profundas transformaciones, germen del capitalismo liberal, en el orden de lo económico, social y cultural que representó el fin de un periodo iniciado en el Paleolítico con la aparición de la agricultura. Al unísono, EE.UU y la URSS iniciaron su carrera armamentística sosteniendo la paz a través de la amenaza de destrucción mutua asegurada.  
Este proceso, universalizó la economía surcando fronteras estatales bajo una dinámica integradora donde las potencias se disputaban el liderazgo.

Pero, a principios de la década de 1970, los problemas económicos, comenzaron a horadar la estabilidad del sistema internacional generando crisis a nivel mundial que se pronunció entrado el decenio de 1980, donde el capitalismo liberal al igual que la debilitada economía Soviética, padecieron cada cual a su modo. El fin de ciclo lo marcó el pacto de Reikiavik congratulando el hundimiento de la URSS que eligió asumir su derrota en lugar de “desviar hacia el exterior los conflictos internos y transformarlos en aventuras militares” (Jurgen Habermas, P6). Quizá esto argumente el desenlace final.

lunes, 2 de mayo de 2016

EPE: 3 mil 800 millones más por año

La Empresa Provincial de la Energía (EPE) pasará de pagar mil cuatrocientos millones a un total de 5 mil 200 en su cronograma anual

Lifschitz sonríe pero a Aranguren no le gustó el chiste  
Por la quita de subsidios del Estado nacional, la EPE triplicará el importe anual para la compra de energía eléctrica, a su pesar, el Gobernador Lifschitz intentó, factura en mano, ante el Ministro Aranguren, buscar una solución a la medida pero las disuasivas fueron una vez más la respuesta.

En ese marco, de tarifazos, inflación y despidos, el Gobernador de Santa Fe, buscó morigerar el impacto de las medidas económicas nacionales.


El presidente Macri al ver la nueva tarifa de la EPE
A tal efecto, llevó una serie de boletas, anteriores y posteriores al tarifazo, pertenecientes a distintas empresas de la provincia con el fin de establecer comparaciones e intentar articular alguna propuesta superadora. 

La respuesta de Aranguren fue implacable: “Soy un técnico, no un político. Este tipo de inquietudes son para el presidente”. Entonces, el ex intendente de Rosario, no tuvo más que dar media vuelta y retornar a su provincia, sin soluciones desde arriba.

Por su parte, el ajuste del valor agregado de distribución de energía en el mercado mayorista  implica la traslación a precios de todos los productos habidos y por haber, menos al producto del trabajo de los ciudadanos; el salario. Cerradas las paritarias o en negociaciones con topes irrisorios, la premisa máxima del macrismo de aumentarlo todo, parece incidir solo en lo que le conviene.

Asimismo, la quita favorece a los mercados en un aparente sinceramiento numérico, que acarrea, ya, varias decenas de miles de despidos y suspensiones. En ese punto, los capitanes de la industria parecen tener vía libre y viento a favor para hacer y deshacer a su antojo.

Por último, si, a este panorama le sumamos la negativa a la ley anti despidos, el marco neoliberal cierra a la perfección; aunque generalmente la mano invisible de Smith lo único que invisibiliza son las ganancias desmedidas de empresarios y financistas, y la pobreza que en ocasiones emerge cuando el poder de turno no pacta con los monopolios mediáticos.


Link imagen EPE: http://goo.gl/Qrd79G
LInk imagen Macri: http://goo.gl/bMjitY